5 MITOS SOBRE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS

5 MITOS SOBRE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS

Lamentablemente, existen muchos mitos respecto a la donación de órganos que colaboran en el incremento de los enfermos que engrosan las listas de espera para recibir un trasplante. Hoy trataremos de arrojar un poco de luz sobre estas falsas informaciones que forman parte de la a veces peligrosa “sabiduría popular”.

-Mito: soy menor de edad, demasiado joven para decidir si quiero donar mis órganos.

Realidad: en un sentido estrictamente legal, esto es cierto. Sin embargo, los padres o tutores legales de los menores pueden tomar esta decisión en caso de que lamentablemente se produjera su fallecimiento. Hay otros niños que necesitan un órgano para poder seguir viviendo y muchas veces el tamaño de éste debe ser más pequeño que el de un adulto.

-Mito: es posible recuperarse de una muerte cerebral.

Realidad: una persona puede recuperarse de un coma, pero no de una muerte cerebral.

-Mito: si accedo a donar mis órganos, los profesionales sanitarios no se esforzarán tanto en salvar mi vida.

Realidad: el equipo médico que atiende a un enfermo es el que dispone de la especialización más cercana a la emergencia determinada, por lo que éste nunca será atendido por el equipo de trasplantes. Los médicos se centrarán en salvar la vida del enfermo al que están atendiendo, no la de otra persona.

-Mito: si dono mis órganos,  mi cuerpo quedará desfigurado y no se podrá celebrar un funeral de féretro abierto.

Realidad: la donación de órganos y tejidos no interfiere con el funeral de féretro abierto. El cuerpo del donante se viste para el funeral, de manera que no hay señas visibles de la donación de órganos o tejidos.

-Mito: mi familia tendrá que hacerse cargo de los gastos que genera la donación de mis órganos.

Realidad: estos costes en ningún caso los afronta la familia del donante.

 

 

 

2017-01-17T16:06:33+00:00 Enero 17th, 2017|