VICENTE GRANADOS: “EL DEPORTE ES UNA ESCUELA DE VIDA”

VICENTE GRANADOS: “EL DEPORTE ES UNA ESCUELA DE VIDA”

Vicente Granados Cabezas, Consejero de la World Transplant Games Federation y Coordinador del Comité Local Organizador de los World Transplant Games Málaga 2017, es profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga, de la que ha sido Vicerrector durante seis años. Cuando tenía 20 años le detectaron una enfermedad renal y 15 años después se sometió a un trasplante de riñón, algo que no ha frenado jamás su carrera académica y profesional y su pasión por el deporte. Hoy hemos tenido oportunidad de entrevistarle…

Fútbol, atletismo, rugby… ya eras un deportista nato antes de cumplir la mayoría de edad, ¿qué es el deporte para ti?
Como todos los niños de mi edad, jugaba al fútbol en campos improvisados en calles sin asfaltar y prados cercanos. Después, en una ciudad amante del atletismo y organizadora de pruebas nacionales e internacionales, la observación del disfrute con el que atletas de élite afrontaban las pruebas me atrajo, así como, una vez en la Universidad descubrí el rugby y las reglas que primaban el colectivo, la solidaridad y la sana rivalidad, algo que corroboré en mi estancia de más de un lustro en Inglaterra, donde es uno de los deportes de referencia. En resumen, el deporte es una actividad sana tanto para el cuerpo como para afrontar la vida de forma más equilibrada, con lo que se convierte en una escuela de vida.

Te detectan una enfermedad siendo muy joven y años después te sometes a un trasplante, ¿esto condiciona tus metas de alguna manera?
En un principio sí, pues la actividad deportiva se quedó muy mermada por la condición física y que fue prácticamente nula durante el período de diálisis, al estar entonces expresamente desaconsejado por los facultativos, algo que afortunadamente actualmente ya no es así en algunos casos. Una vez trasplantado, descubro el movimiento internacional relacionado con el Deporte y el Trasplante en los primeros juegos nacionales que se celebraron en Pamplona auspiciados por su fundador, el Dr. Slapak y su amiga, la coordinadora de trasplantes de Navarra, Josefina Ripoll. Allí gané mi primera medalla de oro y un conjunto de amigos entusiastas que todavía conservo y que fuimos el germen de las distintas asociaciones en Andalucía y en España que promueven el deporte entre las personas beneficiarias de un trasplante y que queremos demostrar que la prescripción del deporte debería ser parte del tratamiento postrasplante.

Desde el año 1995 has participado en todas las ediciones de los WTG, ¿recuerdas alguna con especial cariño?
Todas son emotivas por la solidaridad, motivación y ansias de superación de las personas que participan y de agradecimiento a las familias donantes; también a competidores concretos que nos íbamos encontrando en las mismas pruebas cada dos años y alguno de ellos en otras emblemáticas como el Marathon de Nueva York. Sin embargo, la mayor satisfacción ha sido compartirlos con mi familia, y observar cómo disfrutaban del gran ambiente que se crea, y que me ha acompañado desde Kobe 2001.

Es la primera vez que estos juegos llegan a España, país referente en la donación de órganos, ¿por qué Málaga es la ciudad ideal para su celebración?
Porque ha luchado para que tengan lugar aquí, movilizando muchas voluntades , organizaciones políticas, instituciones, trabajo desinteresado y recursos. Es una organización compleja que va mucho más lejos que una competición puramente deportiva. Málaga, que organizó los segundos juegos nacionales en 1991 de la mano de la Universidad, va a representar a un sistema público autonómico y nacional de trasplantes envidia del mundo y del que todas las personas trasplantadas o no tenemos que estar agradecidas y orgullosas.

Será precisamente en 2017 cuando se cumplan 30 años de tu trasplante, ¿podremos verte participar en nuestra ciudad? ¿Cuántas medallas vas a conseguir?
Será una forma de agradecer a mi desconocida familia donante malagueña el regalo que me ofrecieron, una vez que su ser querido perdió la vida en un accidente. Evidentemente competiré para conseguir alguna medalla, algo que en este caso va a ser difícil pues en mi rango de edad habrá personas al menos seis años más jóvenes que yo. Lo voy a intentar pero en caso de no conseguirlo estaré muy feliz de correr, nadar, marchar, y remar viendo cómo la ciudad disfruta y se admira de la solidaridad humana que en esas fechas lo expresará en múltiples lenguas.

 

Fotografía extraída de catedrametropol.com

2016-11-24T15:42:59+00:00 noviembre 24th, 2016|